No se toca, ni se contempla
es una brisa en primavera
un empujón a la pileta
una caricia de abuela
No es un mimo autoinfligido
ni un atentado al existir,
no es perder en el proceso,
ni ocultarse en el sufrir.
Ni siquiera es un bien común,
es algo más egoísta.
Solo quien agudiza la vista
podrá recurrir a su pista
Pero el rebaño,
solo ve el culo delante
Y avanza sin notar su destino
Sigue adelante, sin rumiar su camino
Y llega el final de la ruta
no es mía ni tuya
Sino el tedioso desdén
de una vida en tren
Sin percatarse quizás,
que el anhelo del corazón,
es reflejarse en el espejo,
y sentir el más profundo amor.
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