16 septiembre 2021

Martes

 Le abrazaba algo titubeante

¿Hace cuánto no hacía esto? 

No tenía importancia

Quería vivir el presente,

Sentir


 Sentir algo más que la obligación del deber ser

Sentir que importaba

 Al menos por ese instante

Al menos por un rato,

 Pudo apagar su superyo


Cumpliendo sus pulsiones más primitivas

Disfrutar aquello 

Detener el tiempo.

De a poco el abrazo se convirtió en caricia y esto le tranquilizó

Un sosiego que hace rato no tenía


Con su torpe mano instó en recorrer casi todo su cuerpo

Redescubriendo lo suave, 

Cálido,

Relajante pero excitante que resultaba.

 Sin separarse le giró la cabeza y le dio un beso, 

Quizá el primero en mucho tiempo. 


Tenerle tan cerca hizo que recordara su belleza.

Con una mano le sujetaba el cuello,

Suave pero firmemente 

Mientras sus labios danzaban al ritmo de un blues


Su otra mano recorría el abdomen y sus piernas

Agitando así su respiración. 

Como tocando la puerta pero sin animarse a entrar, 

Fue descendiendo un poco más


Su respiración entrecortada y jadeante no hacían otra cosa, 

Que volarle la cabeza.

Ya en un lecho recalcitrante

Infirió que le ropa sobraba, 

Y por fin se encontraron (en el infierno) ambos cuerpos. 


Escrutando cada milímetro, 

Gozando cada milésima 

Recordó por qué todos orbitan alrededor de aquello.

Le incrustó una perversión dulce


Salvajismo huracanado de ternura

Como el haz de luz,

Que se colaba por la hendija de la ventana

Se fueron difuminando hasta ser indistinguibles

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