Justo cuando el frío
Se apodera de mis sábanas,
Mi mente evoca
Tu figura de blancas montañas.
Un abrazo de cumbres nevadas,
Un beso de ventisca helada,
Un susurro del viento gélido,
Un eco de tu voz en el silencio.
Justo cuando la lluvia
Recorre mi mejilla,
Aparece tu cálido recuerdo
De comida casera, de noches en vela.
Justo cuando el domingo
Se hace eterno recorrido,
Surge tu mirada
Completamente embelesada.
Justo cuando comenzaba a olvidarte
Recuerdo que el destino
Me ha llevado a otra parte,
Grabado en mi alma como un tatuaje.
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