oteando por las calles
descalzo mi pensar,
me inspiro de cada semblante
que veo pasar
algunos apurados
otros ultrajados
la mayoría?
enajenados
sigo buscando alguno
tan solo uno
que despierte en mí
aquella lasciva sensación
aquel impacto sideral
que un día,
a través de los cristales
me supo dar
su voz temblorosa
su repiqueteo nervioso.
quise abrazarla
pero no me animé.
la noche era fría
pero yo quería extender esos pasos
hasta Luján de ser necesario,
no había canción que durase tanto
me subí al primer colectivo que vi,
y nunca más supe de ella
ni de su sonrisa precisa
ni de su caricia perfecta.
convivo solo con la reminiscencia,
de nuestra mirada danzante
como peces en una pecera
como niños con acuarelas
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